Pescando por Villarluengo: Continuación

La pesca con mosca, Teruel    Bien, tal y como os he contado antes, además del río, el entorno en el que se encuentra es también espectacular, discurre entre barrancos y riscos de gran altura, resultando peligrosos a veces debido al gran número de Cabras Montesas que habitan por la zona, ya que estas deambulan por dichos riscos y de vez en cuando mueven alguna piedra que en según en que lugares y circunstancias lo hagan, caen directamente al río pudiendo provocar un grave accidente.

Trucha común (Villarluengo)

Bueno vamos al grano, llego al coto a primera hora hora de la mañana y cuando entras al camino al poco tiempo ya se ve el río, veo que baja bien de agua ya que unos días antes había caído una gran tormenta y no estaba seguro si se iba a poder pescar bien, pero baja bien de caudal, un poco alto para mi gusto pero bien. Sigo por el camino casi hasta el final del coto, llego al sitio elegido, aparco y me cambio de ropa, monto mi caña con un a parejo de dos ninfas y me voy andando cerca de la orilla tratando de no espantar a alguna trucha que estuviera activa a esas horas de la mañana que hacia un poco de frió, llegando al sitio en cuestión me dispongo a hacer mis primeros lances, uno otro y otro y nada, ni toque, ¿serán las ninfas, serán las truchas, seré yo que lo estoy haciendo mal?, en fin, ya sabéis lo que pasa por la cabeza de un pescador cuando no pican. Sigo pescando río arriba y me pica la primera, ¡uff! se me escapa, estoy algo desentrenado, tres años sin pescar pasan factura, sigo para delante y pica otra, esta la saco, era un ejemplar de unos 15 cm., bueno algo es algo pienso y sigo pescando, voy sacando alguna más pero todas de ese porte, hasta que llego a una vadera más profunda y ya saco una mas grande, de unos 25 cm., bien, esto se anima, me digo a mi mismo, insisto en la misma zona tocando bien la orillas y los recovecos de río, es decir “ratoneando” un poco, arriesgando las ninfas por algún enganche en el fondo, y así fue, se para la línea, tiro a clavar, y justo lo que me temía, enganchón, dos ninfas menos, no pasa nada, arreglo el bajo, pongo otras dos ninfas y a seguir pescando, saco otra un poco mas pequeña que la anterior, luego otra, y sigo así sacando una aquí otra allá hasta llegar al coche. Pienso, bien, si sigue así la cosa me voy a divertir hoy.

Ninfas y perdigones    A almorzar, y mientras a descansar un poco y reponer fuerzas, una vez terminado el almuerzo cojo el coche y me subo a un tramo medio del río, a ver aquí como se portan, sigo con mis ninfas y voy haciendo alguna que otra captura más, no truchas grandes pero relativamente abundantes, cuando llego a una tabla de aguas semi-paradas y veo desde lejos como se esta cebando una trucha, no hago mucho caso por que con la ninfa se me estaba dando bien, pero sin perder de vista, ni la tabla, ni la trucha que había visto comer. Sigo pescando y llego a esa parte del río, me quedo parado observando la tabla y veo alguna cebada más, así que cambio las ninfas por una seca, la misma que me había dado tan buen resultado el domingo pasado.

Empiezo por la primera que había visto, una pieza mas grande que las anteriores, le lanzo y al caerle la mosca como a medio metro por delante de donde estaba comiendo, se lanza a por ella pero en el ultimo momento, la rechaza y se hunde hacia el fondo, ¡¡será…p…!!, con que nada, espero un poco y al minuto se vuelve a poner en su sitio, le doy tiempo a que se coloque bien y no recele de mi presencia, aprovecho para colocarme yo también y le vuelvo a lanzar, esta vez con otra mosca diferente, y sin pensárselo, como si le fuera la vida en ello, la coge con gran decisión, tiro a clavar y la tengo, ¡ya eres mía!, buenos tirones, una gran lucha y por fin la logro meter en la sacadera, tiene como unos 30 cm, pero ha dado una batalla como si fuera de más tamaño, así que con delicadeza, le quito la mosca y dándole un besico la devuelvo a su lugar.

Continuo pescando un par de horas más, sacando alguna truchilla más y ya di por terminada la jornada, andando al coche y para casa, satisfecho y contento, con ganas de volver otro día a por mis amigas las truchas. Gracias por haber llegado hasta aquí, espero que os haya gustado el relato y hasta pronto.

La pesca con mosca, Teruel

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