Mi primera visita al Roncal

Día 5 de Julio de 1997,  Pescando en el Roncal   

    Partimos desde Jaca hacia el valle y todos los ríos que nos íbamos encontrando por la carretera, bajaban tomados o bastante turbios, es decir, impescables, ya teníamos la incertidumbre de no poder pescar cuando habíamos estado esperando que llegara este día hace algunos meses, (desde noviembre del 96 que solicitamos los permisos) para poder ir al coto del entonces afamado Roncal. 

 

    Por fin llegamos al desvío que sube al valle y nos encontramos con el río Esca, el mismo río que íbamos a pescar, y para nuestra alegría, nos lo encontramos claro y con buena pinta para poder pescarlo al día siguiente.    

    Después de pasar una noche algo movidita en Isaba un pueblo a 5 Km. de Roncal, nos levantamos a las siete de la mañana con un cuerpo no muy atlético después de la noche anterior pero con buen ánimo por ver que había de bueno en este río desconocido para mi.

    Después de un buen desayuno nos disponemos a salir a pescar, nos distribuimos los trozos de río para no molestarnos y empezamos a pescar, me  acerco al río para ponerme en una buena posición, y espanto una trucha de buen tamaño, entonces pienso…”bueno pues truchas hay”, ahora a ver como las engañamos, sigo corriente arriba lanzando mi ninfa una y otra vez, pero nada, ni una sola picada, pasan las horas y la cosa seguía igual, ni picadas ni peces corriendo por el río, hasta que a eso de las diez, se produce la primera tomada, con tanta velocidad que no me da tiempo ni a verla, me pilló desprevenido, y se me escapa, digo entre mi, “esto ya va cambiando de color”, me picaron otro par de pequeñas de truchas que no había manera de clavar, eran demasiado rápidas comiendo, para lo que yo estaba acostumbrado.

Truchas en el río

    Una hora mas tarde, llegamos mi compañero de pesca Paco y yo a un pozo bastante grande y me dispongo a cambiar la artificial por una ninfa de cabeza dorada, lanzo a mitad de la corriente, y “tachán” veo como se frena la cola de rata, tiro a clavar, “madre mía como tiraba eso”, le digo a mi compañero “tío, tío”, “no veas como tira”, la caña casi se metía la puntera en el agua, se me va corriente abajo defendiéndose como gran luchadora, la intento sujetar, ahora para arriba, a la orilla izquierda, a la orilla derecha, bueno, los primeros minutos iba donde quería ella, llevándola clavada durante un buen rato, la consigo dominar y me dispongo a meterla en la sacadera, “vaya trucha”, que bonito ejemplar, unos 35 cm pero salvajes, de puro nervio, le quito el anzuelo con cuidado , y dándole un beso de agradecimiento por el buen rato que me ha hecho pasar, la dejo libre de nuevo.

Río Esca, Valle del Roncal

    Seguimos pescando…, el compañero ya se va animando por que hasta el momento al igual que yo, no habíamos tenido ninguna picada clara, caminamos río arriba cuando de pronto veo como se ceba una trucha, le digo a mi compañero, “hay delante, debajo de esa sarga he visto una cebarse”, Paco se dirige al sitio con cautela, le lanza la mosca “Un tricóptero blanco y grizzli” y nada, otra vez y nada, y a la tercera va la vencida, se ve como sale una cabeza enorme y atrapa la mosca de mi amigo, tira a clavar y “dale carrera”, otro truchón, para arriba, para abajo, para todos los sitios, pero poco a poco la fu dominando con destreza hasta ponerla en su mano, vaya ejemplar, sobre los 40 Cm, más o menos, después de devolverla, seguimos pescando…

    Unos pocos metros río arriba me entra otra trucha que no me dejó ni decirle adiós tal como entró se fue llevándose mi ninfa, “me partió”, en fin esas cosas me habían dicho que pasaban en El Roncal, así que con una dosis de paciencia pero con algún nervio en las manos a la hora de atar la siguiente mosca seguimos pescando el tramo has la hora de comer, sacando por el camino mas truchas, y de este mismo porte.

A eso de la una y media, paran de cebarse, y nosotros nos vamos a recuperar fuerzas al hotel, una buena cerveza con un aperitivo y un buen plato de potaje y unas chuletas, y un poco de queso de Roncal, naturalmente. Todo esto había que rebajarlo con un buen café y algunos “pacharanes”.

Pescador con trucha clavada en el coto del Roncal

    Una vez repuestos sobre las cuatro y pico de la tarde, empezamos otra vez, “chis-chas”, lance por aquí lance por allá, y a eso de las cinco se empiezan a cebar, el día seguía nublado y con algo de viento pero se podía pescar bien, pongo una mosca seca…, y parece que les gusta…, voy sacando una…, otra…, otra…, todas de unos 26-27 cm., río arriba llego a un pozo y en la salida de la corriente, veo un ejemplar de buen tamaño que estaba comiendo, “a ver si te gusta esta, bonita”, digo yo para mis adentros, le lanzo la mosca, y la tomó a las mil maravillas, ¡ala! de carreras otra vez, bueno que os voy a contar, una gozada, esto amigos míos, duró hasta las ocho y media de la tarde, yo saqué  trece truchas más, de las cuales cuatro de ellas eran ejemplares de más de cincuenta centímetros, imaginad como tiraban, mis compañeros también sacaron bastantes y entre ellos algunos buenos ejemplares de gran tamaño.Pescador con trucha clavada en las cercanías del pueblo de Roncal

    Pescamos hasta que casi se hizo de noche y nos reunimos todos ya en la puerta del hotel, junto con más pescadores que había ese día en el coto, y lo que pasa, los típicos comentarios de pescadores, que si el coto es muy bueno que está muy bien cuidado, que hay muchas truchas, cuando de pronto uno de ellos pregunta, ¿hay aquí alguien que se llama Ramiro?, digo si, yo, ¿tú quien eres?, soy Fermín, “hombre, mucho gusto” me había encontrado con otro miembro de la lista de pesca de correo electrónico a la que estábamos subscritos un montón de pescadores, el tercero que me encuentro en lo que va de campaña, pues nada, después de contar unas cuantas hazañas con las truchas, y darnos la correspondiente ducha, quedamos en el bar de Belén para seguir charlando y cenar un poco, conversando de las buenas pesqueras que se han hecho en este y otros sitios, y en fin ya os podéis imaginar lo que sigue…

    Solo ya para despedirme, si tenéis ocasión no dejéis de ir a este coto sin muerte de el “Roncal”, merece la pena, espero que no os haya aburrido mucho con esta historia, y por supuesto que no la he escrito para dar envidia a nadie sino para dar a conocer una de mis experiencias más gratas de la pesca que he tenido en esta temporada del 97, así que tenía que contarlo, espero que por lo menos os haya entretenido un poco.
Un saludo a todos y hasta pronto… 

La pesca con mosca

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